Laboratorio del estar y ¿del cuidar? para crear.

AQUÍ, SÍ

Cuidado del territorio para la creación

Estaciones situadas

Llevo casi tres semanas bloqueada en muchos sentidos, sobre todo creativamente. Por más que leo, que hablo con amigas, que salgo a caminar, que busco en internet un poco de inspiración o escucho mis notas de audio que me mando a la media noche sobre ideas extrañas, no consigo obtener esa pizca de caos necesaria para estallar de emoción y arrojar al mundo un mar de ideas que acontecen en mi cabeza. También estoy atravesando por muchos cambios, mucho movimiento existe a mi alrededor, además no debo olvidar que seguimos en pandemia… sé que no debo regañarme por sentirme así, he estado surfeando la vida y hay mucho oleaje en estos momentos, pero creo que he llegado a un punto de necesidad y deseo para escribir este texto que desde hace varios meses lo tengo en mi imaginario y que por esperar, quién sabe qué cosa o a quién, no lo había hecho. Ya no puedo postergar más mis principios de (auto) cuidado y estar consciente que irá evolucionando, como yo. 

Así que este espacio se convertirá en un lugar de laboratorio para hacer prácticas que complejicen, analicen, problematicen lo que ahora estoy enunciando y que actualicen la búsqueda. Mantener viva la pregunta. ¿Qué significa cuidar (me) para crear? ¿Cuál sería mi límite de cuidado? ¿es necesario cuidar? ¿esta palabra sería la que le hace justicia a lo que quiero explorar?

Reconozco que hay una violencia sistemática – histórica que mi cuerpo con sus pensamientos y sensaciones ha ido cargando, tener presente todo eso, me ha permitido no ser -tan- exigente conmigo y repetirme, las veces que sea necesario, que esto es un proceso y abrazarlo, apapacharlo, con todo lo que eso signifique, forma parte de una principiología que estoy construyendo y al mismo tiempo esto no excluye una mirada crítica que debe estar presente. Sé que será doloroso, ya lo estoy sintiendo. 

Cuando me siento así, bloqueada, atorada, con muchas resistencias, sé que algo está pasando, pero en este caso, como en varios momentos, no quería darle el tiempo apropiado para reflexionar y nombrar -de la forma que pudiera- lo que me sucedía, o más bien, sabía que eso no iba a gustarme y preferí dejarlo pasar, antes que ser crítica, reflexiva, propositiva, cuidadosa conmigo misma…   

Por otro lado -como apunte a este laboratorio- esas sensaciones comenzaron a manifestarse. Experimenté varios cambios en mi cuerpo, brotó una especie de salpullido, nada grave, pero era sumamente latoso e incómodo, cualquier producto que me ponía en el cuerpo me irritaba, me empezaron a salir manchas y el colón irritable volvió, ya estaba pensando nuevamente en ir a la dermatóloga y a la gastroenteróloga e invertir algunos miles de pesos en las consultas y además en los tratamientos que seguro me darían y no, esta vez dije, no, no pienso permitir que este sistema, nuevamente capitalice mi dolor. Te voy a escuchar cuerpo, qué me estás diciendo, muchas veces sé que estás gritando, pero no te entiendo [apunte: el lenguaje del cuerpo] Porque así como Dorotea Gómez Grijalva lo menciona, mi cuerpo es un territorio político y los límites – fronteras se vuelven fundamentales para pensarse. Mi piel como primera frontera. Pensarme con Dorotea ha permitido situarme aquí, jugar aquí, aquí, sí.  

Y por otro lado, asumirme como creadora ha dimensionado mi consciencia de mis herramientas de creación. Así como la habitación propia se vuelve fundamental [y creo por eso muchas queremos nuestro espacio independiente], también el cuidado del territorio desde una perspectiva integral es fundamental. Investigar también ahí, cómo me siento, qué me está pasando, qué es esto que me está provocando los bloqueos, qué me perturba. Porque la militancia también en el auto cuidado tiene un sitio importante. Y militar el feminismo en la escena vuelve fundamental esta reflexión [sentencio].

Dorotea menciona en su texto que ella concibe su cuerpo – territorio como histórico, más que como biológico y donde la memoria emocional, racional y espiritual lo va conformando y si lo analizamos desde una perspectiva integral hay que dimensionar las capas, pensarlo sin jerarquías. Todo lleva su tiempo – espacio y debe ser honrado como tal. Elaborar escenarios de tiempo sagrado.

Para sumar al laboratorio, llegó a mis manos el texto de Marcela Lagarde “claves feministas para el poderío y la autonomía de las mujeres”, gracias al taller LAS OFELIAS [Prácticas autonómicas creativas] que estoy tomando con mi admirada Marianella Villa. Marcela menciona, entre muchas otras cosas, que la autonomía se construye a través de procesos vitales que se conforman a su vez de energía vital.

Reflexionar el proceso – ¿lo estoy romantizando?

Así como el amor no todo lo puede, tampoco la creación misma.

Duele sentir y saber que quienes forman parte de un proceso creativo son quienes nos están robando energía y no es egoísta darse un tiempo sin esa persona.

No pienso disculparme por ocupar un espacio en el mundo – sin ti- y defender mi territorio.

Cuando el cuidado no es recíproco, ahí no es y al menos saber eso, ya es un paso. 

Responsabilidad afectiva. También en la creación hay ghosting.

Todo se entrena, también el cuidado con una misma.

Me propongo honrar y respetar la singularidad de mi estilo rítmico y vibrante de este cuerpo con el que habito la vida.

COMIENZO LABORATORIO.

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